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Coaching empresarial

Liderazgo situacional: Definición y 4 etapas según Hersey y Blanchard

En el entorno tan cambiante en el que se mueven las entidades, contar con un líder es imprescindible para guiar a la empresa a la consecución de sus objetivos organizacionales. Sin embargo, es importante tener en cuenta el tipo de gestión que se lleva para seleccionar la clase de liderazgo más conveniente, que permita la obtención de los resultados deseados.

Dentro de este escenario tan competitivo, el liderazgo situacional se propone como una herramienta de gran utilidad para conseguir un nivel de versatilidad, que brinde la oportunidad de gestionar los equipos de trabajo según su situación y grado de desarrollo.

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¿Has escuchado sobre la teoría del liderazgo situacional? ¿Sabes qué estilos de liderazgo adopta un líder en función de las situaciones de la empresa? Ahora te lo contamos:

¿Qué es el liderazgo situacional?

El liderazgo situacional es un modelo a través del cual el líder asume distintos estilos de liderazgo de acuerdo a la situación de la empresa y al grado de conocimiento, desarrollo y necesidad que tengan los trabajadores.

Su propósito es adaptar su gestión al estilo más eficaz en cada momento, para conseguir los mejores resultados al guiar al equipo de trabajo. De modo que el comportamiento de este último va a incidir en el modelo de liderazgo situacional.

Es importante tener en cuenta que con el liderazgo situacional es función del líder cambiar su estilo de gestión y, no el equipo adaptarse a él. Tal estilo puede cambiar de manera constante, según se necesite, para satisfacer las necesidades del equipo.

Principales características

Entre algunas de las principales características de este tipo de liderazgo, destacan:

  • Adopta un estilo que beneficie el clima laboral.
  • Fomenta la unión y la cooperación en el equipo de trabajo.
  • Trabaja de la mano con el coaching.
  • Es el estilo más flexible que hay en el campo empresarial.
  • La planeación a corto y mediano plazo ofrece resultados favorables.

Teoría del liderazgo situacional de Hersey y Blanchard

El concepto de liderazgo situacional se enfoca en el modelo planteado por Paul Hersey y Ken Blanchard. Dado que es un estilo de gestión eficaz por su nivel de adaptación a las diferentes situaciones que puede enfrentar un equipo de trabajo.

Este famoso modelo propone que el líder varíe su manera de interactuar y abordar tareas, de acuerdo a las condiciones de los empleados. El objetivo es optimizar el rendimiento del grupo en sí, partiendo del diagnóstico realizado al inicio.

De igual forma, la teoría del liderazgo situacional de Hersey y Blanchard es considerada como un enfoque práctico donde se destaca la relevancia de las tareas y las relaciones de cooperación. Las cuales son cambiantes y, por eso, se demanda la adaptación del encargado de liderar, en función de las nuevas necesidades que el equipo vaya presentando.

Etapas del liderazgo situacional de Hersey y Blanchard

Los distintos niveles que componen el modelo de liderazgo situacional propuesto por Hersey y Blanchard derivan en una serie de fases que se siguen desde el diagnóstico hasta que se consigue la consolidación del equipo humano.

  • Etapa 1. Diagnóstico: se inicia con la identificación de las funciones y las actividades existentes hasta el momento, y se plantean aquellas que son necesarias desarrollar para conseguir el máximo nivel de eficacia y rendimiento.
  • Etapa 2. Preparación: se definen los conocimientos y las habilidades necesarias para cada tarea.
  • Etapa 3. Valoración: la teoría del liderazgo situacional de Hersey y Blanchard define cuán necesario es estimar el grado de competencia de cada integrante del grupo.
  • Etapa 4. Motivación: es la segunda fase de la valoración, pero de factores más intrínsecos. Es decir, para que el liderazgo situacional consiga los objetivos deseados, es importante valorar el nivel de motivación y confianza que posee cada componente del equipo de trabajo.
  • Etapa 5. Madurez: ya avanzando en la aplicación de los distintos estilos de liderazgo según se necesite, es importante conocer cuál es el nivel de desarrollo o madurez de cada componente del equipo humano en función de su cargo laboral.
  • Etapa 6. Selección: de acuerdo a los resultados anteriores, se selecciona y ejecuta el tipo de liderazgo adecuado para cada trabajador.

Para cumplir cada una de estas etapas la teoría del liderazgo situacional propuesta por estos autores distingue 4 niveles de desarrollo en los equipos humanos. Y, por ende, se aplican 4 niveles de liderazgo, cuyo propósito final es preparar al personal.

  1. Dirección, “el líder dirige”: en este primer nivel, quien ha sido asignado para liderar se encarga, exclusivamente, de tomar las decisiones sobre la dirección del equipo. En este caso, su función es asignar las tareas a cada componente del grupo, y debe encargarse de que cada uno comprenda su papel en la empresa.
  2. Supervisión, “el líder supervisa”: una vez ha asignado las tareas, es función del líder es permanecer en constante supervisión con su equipo, brindándole un continuo feedback sobre su desempeño. Además, debe preguntar sobre las posibles mejoras que cada colaborador considere que tengan que realizarse.
  3. Asesoramiento, “el líder asesora”: el proceso de colaboración se continúa enriqueciendo. Por lo que se mantienen conversaciones continuas para compartir ideas y puntos de vista diferentes. Todos los componentes del equipo tienen la oportunidad de expresarse de manera libre.
  4. Delegación, “el líder delega”: en este punto del liderazgo de situacional, se ha conseguido la consolidación del equipo de trabajo. Los componentes del equipo son maduros y pueden emprender la ejecución de tareas por cuenta propia. Así que el líder debe tener la capacidad de delegar responsabilidades en cada uno de ellos.

Estilos de liderazgo situacional

Los niveles anteriores derivan en estilos de liderazgo situacional diferentes. Y es que, hay un tipo de liderazgo que se ajusta a cada situación. La clave está en seguir el más indicado en cada momento. Estos estilos de liderazgo son cuatro:

  1. Directivo: quien ha sido asignado para liderar es el responsable de tomar las decisiones. Por lo que define el qué, el cómo y el dónde. (Primer nivel).
  2. Persuasivo: el líder continúa tomando las decisiones, pero comienza a pedir retroalimentación a su equipo. Así como ideas y sugerencias. (Segundo nivel).
  3. Participativo: en este punto, tanto las decisiones como el control se abordan entre el equipo y quien lidera. (Tercer nivel).
  4. Delegador: uno de los 4 estilos de liderazgo situacional más importantes. De liderar de forma exclusiva, el líder detecta el talento que hay en su equipo de trabajo y empieza a delegar tareas. (Cuarto nivel).

Es, básicamente, expresar los niveles en estilos de liderazgo, aquellos que sigue quien haya sido designado para liderar el equipo humano de una empresa.

Liderazgo situacional: ventajas y desventajas

Como todos los diferentes estilos de liderazgo, el modelo de liderazgo situacional reúne un conjunto de ventajas y desventajas que son importantes conocer si se está pensando aplicar en una empresa.

Ventajas

  • El equipo humano potencia sus habilidades y conocimientos. Por ende, el trabajo se ejecuta con un mayor nivel de eficiencia y profesionalismo.
  • Por medio de la teoría del liderazgo situacional, las empresas consiguen mejores resultados, crecen y evolucionan en pro de alcanzar sus objetivos organizacionales.
  • Las dificultades o las crisis espontáneas son más fáciles de enfrentar, y las decisiones se toman de una manera más veloz, con un resultado acertado y exitoso la mayoría de las veces.
  • El liderazgo situacional y trabajo en equipo consigue una mayor interacción entre los colaboradores. Lo que beneficia la cohesión, la motivación y la confianza.
  • La empresa en sí eleva sus niveles de eficacia, lo que le confiere más popularidad en su industria. Esto se traduce en una ventaja competitiva ante sus principales competidores y, a su vez, permite ofrecer un valor agregado a los clientes objetivos.
  • El liderazgo de situación es fácil y sencillo tanto de aplicar como de entender. Por ende, su aplicación no demanda mucho tiempo. Y los colaboradores pueden comprenderlo de manera rápida, lo que agiliza los resultados.
  • Es un tipo de liderazgo flexible y versátil. De modo que la acción de liderar puede adaptarse a las circunstancias más positivas como a las más negativas, siempre estudiando las alternativas más eficaces para lograr una continua optimización integral en la empresa.
  • El líder situacional es adaptativo. Es decir, comprende la situación de cada colaborador y se adapta a ella para conseguir una evolución continua, tanto a nivel personal como a nivel profesional.

Desventajas

  • Los cambios constantes que propician los estilos de liderazgo situacional pueden generar incertidumbre y desconfianza en los componentes del equipo humano, al no saber qué pasos se avecinan y cómo responder a ellos.
  • La planificación a largo plazo se hace difícil con la teoría de liderazgo situacional.
  • El liderazgo situacional y trabajo en equipo es una estrategia que exige compromiso, seriedad y responsabilidad. Si no se cuenta con estos elementos, se pueden deteriorar las relaciones en el equipo de trabajo y sus niveles de productividad.
  • Es una estrategia que solo puede ser emprendida por líderes con suficiente capacitación en el área de liderazgo. Pues para un líder inexperto podría ser sumamente complejo identificar el nivel de madurez de cada trabajador y, por ende, qué estilos de liderazgo poner en práctica en qué momento.

Veamos un liderazgo situacional con ejemplos. En una empresa que está presentando disminuciones en las ventas, el liderazgo situacional permite la identificación de los daños y las vías para la optimización de la producción. A su paso, deberá hacer modificaciones a nivel integral para preparar a los empleados para tiempos de crisis.

Liderazgo situacional y trabajo en equipo

En cualquier empresa, todo trabajador ocupa un puesto clave (con menor o más importancia), así que representa una pieza clave para la organización. Y, más que todo, en el equipo de trabajo en sí. De manera que en el liderazgo situacional su desenvolvimiento afecta de forma directa a la aplicación de esta estrategia.

Por supuesto, el liderazgo situacional y trabajo en equipo deben trabajar de la mano para la correcta consolidación del equipo humano. De no existir una cooperación laboral y un deseo por responder de manera rápida y eficaz a las distintas situaciones turbulentas que pudiese enfrentar una empresa en algún momento, será poco probable salir de ellas.

Por eso, el trabajo en equipo es un eslabón clave del modelo de liderazgo situacional. A manera que el equipo humano esté al tanto de que los cambios que se avecinan, aunque pudiesen parecer rápidos, son para fortalecer sus conocimientos.

Coaching y liderazgo situacional

El coaching es una herramienta clave porque se enfoca en los resultados. De modo que contempla instrumentos que permiten la consecución de tales efectos, así que es un arma poderosa en el liderazgo y, más especialmente, en el situacional.

Recordemos que el coaching en el campo laboral predispone a los trabajadores, renueva las relaciones de trabajo, estimula a los equipos humanos, moviliza los valores y, lo más importante, consigue que los trabajadores se adapten a los cambios. Haciendo especial énfasis a las situaciones turbulentas que cualquier empresa puede enfrentar en esta época.

Por esta razón, es imposible pensar en la teoría del liderazgo situacional sin asociarla de inmediato al coaching mientras se sigue esta estrategia. Y es que, la aplicación de este modelo de liderazgo depende del manejo del personal humano. En este caso, el coaching, para predisponerlo al cambio y a los resultados positivos.

Más información sobre el coaching empresarial

En este entorno tan cambiante y competitivo que enfrentan las empresas, quien sea encargado de liderar debe tener en cuenta que el liderazgo situacional siempre será el más conveniente. Pues es un liderazgo que, lejos de ser estático, apela a la versatilidad para liderar con éxito y guiar a los equipos de trabajo en distintas circunstancias.

Las necesidades de gestión del equipo humano de una empresa dependen de una serie de factores que se deben considerar para que el profesional encargado de liderar los equipos, pueda obtener los resultados.